martes, 3 de febrero de 2015

Para Re-Leer Ma Ananda Moyi 18 de Septiembre de 2012




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Canalizado por: Jean Luc Ayoun

MA ANANDA MOYI
18 setiembre 2012

Yo soy MA ANANDA MOYI. Hermanas y Hermanos en humanidad, presentes sobre esta Tierra, me dirijo a ustedes a la vez como Estrella AL, como portadora del Fuego y como iniciadora del Manto Azul de la Gracia. Yo les ruego que se sirvan acoger mi Amor (que es vuestro) y permitirme estar a vuestros costados. Vengo, de algún modo, a completar lo que les ha sido comunicado por HERMANO K durante una de sus últimas intervenciones concerniente esa problemática esencial que debe ser la vuestra en lo sucesivo, que es: “¿Quién son ustedes?”. Entonces, como siempre, voy a hablarles lo más simplemente posible, no de lo que ustedes son (porque ustedes solos pueden descubrirlo y serlo) sino, más bien, llamar vuestra Atención sobre lo que ustedes no son.
Como eso les ha sido explicado (y quizá como ustedes lo han vivido), más allá de la personalidad que representan sobre esta Tierra, más allá incluso de vuestra historia sobre esta Tierra, de vuestras encarnaciones, de vuestras reencarnaciones, existe algo que ustedes son, mucho más allá de vuestras vidas, mucho más allá de lo que sucede cuando fallecen y regresan después. Ustedes son ante todo ese Absoluto. Son, ante todo, una conciencia, libre de experimentar, de viajar. Una conciencia Creadora de sí misma. Y son, ante todo, Luz y Amor. Entonces, desde luego, decirles esto no basta, pero ya permite, si les parece bien, definir que ustedes no son nada de lo que puede caer bajo los sentidos. No son nada de lo que puede aparecer y desaparecer sobre este mundo. Son mucho más grandes que eso, mucho más vastos que en vuestros sueños más locos. Pero eso, hay que vivirlo, aquí, encarnado, volver a llevar a la Conciencia (volver a llevar en una forma de memoria que no es una) vuestra Eternidad. Despertarse, revelarse y sobre todo Liberarse de las trampas de la personalidad. Entonces, desde luego, existen numerosas etapas que les han sido largamente descritas y que quizá las han vivido largamente y recorrido.
Pero, hoy, el llamado de la Luz les pide muchos más que eso. Les pide encontrar vuestra Herencia. Lo que ha estado siempre aquí, lo que es independiente, de algún modo, de este cuerpo, de esta vida, de estas vidas y que sin embargo anima este cuerpo, esta vida y estas vidas; un ser de beatitud, una conciencia que no conoce ni límite, ni restricción, ni carencia. Y sin embargo todo lo que aparece en la personalidad que ustedes viven es, por supuesto, ocupado, yo diría, por lo opuesto de todo eso, a través de la presencia misma del límite de un cuerpo, a través de la presencia del límite de vuestras propias percepciones, e incluso de vuestra propia conciencia, en esta persona. Ustedes saben todos, que existe (y que ha existido siempre) sobre esta Tierra, seres que han trascendido los límites de la Encarnación, de lo que ustedes podrían llamar el karma, y que han descubierto algo que es (y que era raro e inhabitual) algo donde se manifiesta otra cosa que, justamente, lo que es el atributo de la personalidad que ustedes son, en la actualidad.
Es, en cierta manera, eso que ustedes pueden encontrar. Es, en cierta manera, lo que ustedes pueden ser, desde ahora, desde el instante donde, en algún lugar, renuncian, no a la vida desde luego, sino a las ilusiones y a los apegos de este mundo. No volveré sobre esto porque la mayoría de las enseñanzas (de donde vengan) han dado, de diferentes maneras, esos elementos. Han sido llevados a vuestra sagacidad, a vuestra interrogación y a vuestro cuestionamiento. Vivir lo que está más allá de lo que es limitado, mientras quedan en lo limitado, da a vivir una Conciencia que no es ordinaria. Ciertamente, ustedes han hecho las experiencias, han vivido los estados y está muy bien así. Pero, ahora, hay que ir más lejos. Hay que descubrir verdaderamente quién Son ustedes, revelarlo, de algún modo, a vuestra conciencia ordinaria.
Ahora bien, esta revelación no puede hacerse, para la mayoría de ustedes, más que cuando hay una desaparición o una ocultación de lo que ustedes creen ser, en el sentido de una persona y de una vida que está inscrita aquí, donde ustedes están. Eso no es una dimisión de esta vida, de este cuerpo, sino una trascendencia total. Diversos nombres han sido empleados: Transfiguración, Resurrección, Transubstanciación. Por mi parte, yo hablaría de Shantinilaya y también del Manto Azul de la Gracia. Porque, cuando ustedes recurren a nosotros, cuando nosotros estamos a vuestros lados, cuando el Manto Azul de la Gracia se deposita sobre vuestros hombros, cuando la Onda de vida, ese néctar, sube a través de vuestras piernas y cuando el pecho se vuelve un Fuego devorante de Amor, entonces ustedes se aproximan muy cerca de lo que ustedes Son. Es en particular lo que nosotros, en Oriente, llamamos el Kali Yuga, que toca a su fin, que debe desembocar sobre lo que nombramos (siempre, entre nosotros, en Oriente) el Satia Yuga: una nueva era, un nuevo mundo, una nueva Luz, un espacio donde no existirá más lo que les es sin embargo habitual sobre este mundo y que ustedes pueden ya desde este momento manifestar, concientizar, y establecerse en este espacio de Paz, de Alegría de Tranquilidad.
Paradójicamente, y numerosos Ancianos se lo han dicho (y en particular UN AMIGO, que tiene el mismo origen que yo, en su última vida): de quedar tranquilos, de no hacer nada. Ese no hacer nada, una vez más, no es una dimisión o el hecho de quedar sentado y de no moverse más, sino de una disposición de vuestra propia conciencia, dentro de vuestra persona y de la personalidad que ustedes creen ser, con el fin de dejar obrar, en ustedes, esta transformación. En efecto (y ustedes lo constatan los unos y los otros), es en los momentos donde están alineados, en los momentos donde se recogen de una manera como de otra, que pueden vivir ciertos estados que son no ordinarios, no habituales. La repetición de esas experiencias y de esos estados debe aportarles, si ya no ha sido hecho, la confirmación que hay, efectivamente, otra cosa que lo que ustedes llevan en el espacio de esta vida. El Manto Azul de la Gracia, la Onda de Vida, el Supramental (cualesquiera sean los nombres y los emplazamientos de lo que se desarrolla y se despliega en ustedes) los ha conducido, a vuestra manera, a vuestra medida, a vivir ciertas cosas. Ellos han, de algún modo, modificado los fundamentos mismos del desarrollo de vuestra vida.
Hoy, hay que ir más lejos, más lejos dentro de ustedes, más lejos en “¿quién son ustedes?, “¿quién son ustedes, en Verdad?”. ¿Quién son ustedes? Cuando les decimos, permanentemente, que ustedes son Amor, Luz, Ilimitado, que ustedes son la totalidad de lo creado y de lo increado, que ustedes son lo que ustedes buscan, hay, desde luego, una Verdad fundamental que no es una creencia que adoptar, sino algo que revelar. De esta revelación deriva, desde luego, el hecho de ser Liberado, de no estar más encadenado a las percepciones ligadas a los sentidos, a las percepciones ligadas a un cuerpo, a una historia, a una sucesión de historias, sino más a un principio trascendente que es Amor, Luz. El Amor Luz es un estado de éxtasis permanente. El Amor Luz es un estado que nada más puede venir a alterar. Ese estado conduce, más allá de todo estado, a lo que ha sido nombrado Absoluto, Último, Parabrahmán. Este Último, que no hay que concebir como una terminación sino, más bien, como algo que, efectivamente, es inmutable y que permite, justamente, y sirve de base, al mismo tiempo, a la manifestación de lo efímero, la manifestación de lo que ustedes nombran la vida, de vuestros sentidos, de este cuerpo, de las interacciones que ustedes llevan en los diferentes sectores de vuestra vida.  Pero la Vida no es esta vida: ella es solo un elemento.
La vida es mucho más vasta que lo que les es dado a percibir, a imaginar, a soñar. Es muy difícil imaginar, incluso, que ustedes puedan ser independientes de toda forma, independientes de toda Dimensión, independientes de toda percepción. Los modos y los mecanismos de funcionamiento, sobre este mundo, son muy limitados, son dependientes, desde luego, de la conciencia misma. Son dependientes de vuestros sentidos. Son dependientes de vuestras ideas, de vuestros pensamientos, de lo que ustedes pueden definir como los objetivos, las metas. Pero todo eso no tiene más que un tiempo. El que se nombra aún BIDI los ha movido para llamarlos a descubrir, más allá de la apariencia, lo que ustedes Son. Entonces, la dificultad proviene por el hecho de que hay que descubrir eso en este cuerpo, hay que descubrir eso, Aquí y Ahora, como lo decía el Arcángel ANAEL: lo que ustedes Son. Y descubrir lo que ustedes Son, es descubrir, justamente, lo que siempre ha estado ahí, lo que nunca se ha movido, lo que nunca se ha desplazado, lo que nunca se ha manifestado en la encarnación, nunca ha nacido y nunca ha muerto. Y eso es el Amor. Eso es la Luz. Eso es la única y Última Verdad. Hay testigos. Las experiencias que ustedes han llevado son los testigos de vuestra proximidad, los testigos de esta revelación que está en curso. Pasar la Puerta Estrecha, es efectivamente renunciar a todo lo que tiene un tiempo, a todo lo que existe únicamente sobre este plano, definido, yo diría, por las leyes de este mundo y no por la ley del Amor.
Como ustedes lo saben todos, todas las religiones y todos los seres que se hacen estas preguntas sobre ellos mismos, ponen siempre delante el Amor y la Luz, pero ¿cuántos de entre ustedes se han vuelto ese Amor y esta Luz? Hoy, están llamados, al fin del Kali-Yuga, a volvérselo y eso es una sorpresa para los que no lo han tocado o aproximado. Y eso es profundamente natural. Son justo las resistencias, ligadas a vuestra presencia misma sobre esta Tierra (resistencias ligadas a los miedos, a todos los apegos, a todos los condicionamientos que son creados por ustedes mismos, pero también por todas las interacciones que existen entre ustedes y en todos los sectores de vida), que los hacen considerar como un ser separado, separado del vecino, separado del ser amado. Porque ustedes son dependientes de una forma y de sus capacidades, porque vuestra conciencia está, de algún modo, insertada ahí. Y hay, a través de esta inserción, una costumbre, yo diría, una costumbre y un alejamiento de ustedes mismos donde lo que ustedes Son, en Verdad, no puede aparecerles, no puede revelarse justamente mientras todo lo que hace vuestra conciencia y vuestra vida, esté dirigido hacia lo que viven.
La dificultad es de no comprender la palabra como una necesidad de renunciar a lo que sea exterior a ustedes. La única cosa que ustedes tienen que manifestar como renunciamiento, es ese renunciamiento a la ilusión, ese renunciamiento a lo efímero, pero, sin embargo, no encontrarán, renunciando a lo que sea, lo que ustedes Son, en Verdad. Entonces, ese renunciamiento no puede concernir de ninguna manera todo lo que ustedes definen como exterior y lo que yo defino, con ustedes, como exterior: sea  vuestra profesión, sean vuestras ocupaciones, sean vuestros hobbies o vuestras actividades espirituales, eso no cambia nada, porque todo eso no son más que manifestaciones exteriores. La dificultad, para la conciencia que está encerrada, para todos nosotros, es realizar lo que somos más allá de toda manifestación exterior. Mientras seamos dependientes de los sentidos, no vemos lo esencial. Mientras somos afectados por los sentidos, por nuestras percepciones, por nuestras interacciones, no podemos ver, en Verdad, lo que somos, porque lo que nosotros somos escapa definitivamente a los sentidos, a la mirada e incluso a la conciencia.
Esto puede parecer paradójico porque efectivamente todo el mundo considera, a priori, que la conciencia puede ser diferente, ella puede estar separada, puede estar efectivamente Unificada, puede ser divina, espiritual, puede estar ligada al Espíritu, a la inmensidad de lo creado y de lo increado. Pero ustedes son todavía mucho más que eso. Eso no puede ser concebido, eso no puede ser imaginado, eso no puede incluso ser una Vibración, puesto que eso es justamente la desaparición de la conciencia misma, pero no como un fin, no como una aniquilación, sino una desaparición de la ilusión por una aparición en la Verdad. Eso sucede aquí. El Manto Azul de la Gracia, las Comuniones que tenemos (y que nosotros estableceremos, cada vez más, con ustedes), les darán a vivir esta no separatividad, esta ausencia de distancia. Y es gracias a esas experiencias que tendrán quizá la posibilidad de aproximarse, antes del fin del Kali-Yuga, de esta Verdad y de revelar lo que ustedes Son.
Entonces, ¿quién Son ustedes? Ustedes Son la totalidad de lo que perciben. Ustedes Son la totalidad de lo que ven. Ustedes Son la totalidad incluso de lo que no pueden pensar, ni incluso concebir, ni incluso concientizar. Entonces, dicho así, eso puede parecer abstracto para el que no lo vive. Pero hay una puerta, una Puerta Estrecha y esta Puerta Estrecha, conduce al Amor, a vivir el Amor, no como algo que sería un ideal, sino más bien como Verdad Última de lo que ustedes Son. Y vivir eso, Ser eso, más allá de todo ser, es vivir este éxtasis permanente que yo viví y que numerosos seres han vivido, o por intermitencia, o de manera permanente, estando sobre esta Tierra. El trabajo de la Ascensión de la Tierra, es vuestro trabajo, en definitiva. Cuando, nosotros, orientales, en nuestras encarnaciones, les decimos que este mundo es Maya, ilusión, una cosa es decirlo, completamente otra cosa es vivirlo en conciencia, y más allá de la conciencia. Nosotros les hemos liberado (y ustedes se han liberado) un cierto número de elementos. Todo eso les es conocido, no volveré sobre eso. Desde las Bodas Celestiales, desde la activación de lo que es nombrado Chakra, Kundalini, Corona Radiante, lo que es nombrado también el Supramental, lo que viene del Plano de la Città o todavía lo que nace a nivel de los pies (de lo cual hay pocos rastros en los escritos y que lleva un nombre sin embargo y que ha sido llamado Onda de Vida u Onda del Éter, Néctar de Vida). Pero poco importan los nombres, no son más que nombres: ustedes Son todo eso a la vez.
Numerosas Estrellas les han aportado su testimonio de su última encarnación, algunos Ancianos también. Les han dicho todos que es desapareciendo de sí mismo, borrándose de sí mismo, que pueden descubrirse y revelarse. Entonces desde luego, para la conciencia ordinaria, separada (e incluso para la conciencia Unificada), es muy difícil soltar el sentido de una identidad y el sentido mismo de la conciencia. Y sin embargo, la solución no puede estar más que ahí, no existe en otro lugar. Todo el resto no son más que experiencias y desarrollos, sean temporales o no temporales, es decir fuera de este mundo. Pero ustedes son mucho más que eso. Todo lo que aparece a los sentidos, una vez más, no es más que una proyección de vuestra propia conciencia. Entonces, numerosos ejemplos han sido tomados y han sido explicados, sea para la conciencia Turiya de la Unidad, sea para el Absoluto, el Parabrahmán: es evidente que ustedes están ahí y estarán siempre ahí, incluso cuando duermen y no tienen ningún recuerdo. Sin embargo no están ahí, el mundo desaparece (como eso ha sido dicho) y al día siguiente, ustedes reaparecen. Se insistió sobre ese momento particular que es el despertar de la mañana o todavía los momentos de vuestros Alineamientos, de vuestras meditaciones, de vuestras oraciones (cualesquiera sean las palabras que ustedes pongan), en los momentos donde vuestra conciencia no está más vuelta y dirigida hacia la actividad de la persona que ustedes creen ser (que eso sea una actividad de las más ordinarias como las más maravillosas de este mundo): es el momento donde ésta se interrumpe que ustedes descubren la Verdad de lo que Son. Entonces desde luego, hay un impulso que yo calificaría de colectivo: Es el momento, desde luego, donde nada más de este mundo proyectado no será más que apariencia: es la inmersión en la Luz total.
Entonces, desde luego, ha habido numerosos profetas (en Oriente, en Occidente, en Extremo Oriente y en todas partes) que han hablado de un momento particular, de un momento donde la conciencia se detiene, de un momento donde no habrá más ni Luz, ni noche, pero habrá lo que la conciencia separada podría llamar un Vacío, un espacio donde no hay nada donde agarrarse, un instante donde no hay más ni tiempo, ni espacio, ni referencia, ni cuerpo. Entonces, desde luego, este pasaje de esta Puerta Estrecha, esta Resurrección, esta Crucifixión, es vivida de manera más o menos difícil y la manera de vivirla depende únicamente (y ustedes lo saben a través de numerosas enseñanzas) de la manera en la que ustedes son víctima, yo diría, de vuestros apegos. No hay que comprender el apego como una atadura que romper, sino como lo decía BIDI, como algo que es para ver claramente. Ver las líneas de depredación, ver los lazos, cualesquiera sean: que ustedes los nombren familiares e incluso si son los más felices, incluso los más exitosos y los más perfectos para ustedes, los más estabilizados. No son más que lazos, no son más que dependientes de la ilusión de este mundo y de la proyección de cada uno. Hay proyecciones que se encuentran y eso da un lazo, sea afectivo, sea ligado a una competencia profesional o a una amistad, es exactamente el mismo principio.
Cuando nosotros les decimos también que estamos, todos, en ustedes, como ustedes Están en nosotros, hay también una gran parte de misterio, a ese nivel, porque la conciencia, en ningún momento, puede aprehender que ustedes pueden ser, al mismo tiempo, la brizna de hierba, el viento que sopla, el Sol, La Fuente misma, el conjunto de los Universos, el conjunto de los Multiversos, el conjunto de las Dimensiones y el conjunto de las conciencias exteriorizadas y manifestadas. Porque lo que une todo eso (que no existe y que permite esta manifestación), es justamente este Absoluto y este Amor. Sin Amor, sin Luz, ningún mundo podría aparecer. Y sin embargo esta aparición es una exteriorización, incluso la más feliz. Hoy, tienen que ver eso. Y ver, como yo les he dicho, en ningún caso puede hacerse con los ojos, porque todo lo que es visto con los ojos llama a una distancia, llama a una separación. Entonces, desde luego, como eso ha sido explicado también, y como muchos de entre ustedes lo han vivido, hay otra visión que es la visión etérica. Como diría nuestro querido Comendador y Vuestro Comendador (Nde: O.M.AIVANHOV): hay un segundo tarro, pero ¿qué es ese segundo tarro? Otra ilusión, más sutil, más interesante y quizá más cautivante para los que han tenido acceso, donde las leyes son más ligeras, pero hay todavía leyes. Ahora bien, el Absoluto no es una ley, es un estado de hecho.
El Absoluto y el Último, ese Parabrahmán, pasan de toda ley. Las leyes están ligadas a la encarnación, las leyes están ligadas a la disposición de lo que ustedes nombran Dimensión. Pero más allá de las Dimensiones, hay algo que conlleva el conjunto de las Dimensiones, el conjunto de los posibles y, yo diría incluso, el conjunto de los imposibles. Entonces, eso ustedes no pueden, efectivamente, representárselo, ni incluso imaginarlo. La única manera de vivirlo, es desaparecer. Esta desaparición no es ni una muerte ni el hecho de romper o de vencer los lazos, cualesquiera sean, sino simplemente de colocarse en alguna parte. Alguna parte donde no hay ninguna interacción. Alguna parte donde no puede haber ni sufrimiento ni placer. Alguna parte donde no hay sentidos. Alguna parte donde no hay percepción. Alguna parte donde no hay idea. Alguna parte donde todo está inmóvil, nada se mueve y sin embargo todos los movimientos están comprendidos. Todo parece partir de ese Centro, pero el Centro está en todas partes. Ustedes ven, no hay definición. Entonces (como les decía BIDI, aún, hace poco tiempo), en esta noción de olvidarse de sí mismo, en esta noción de refutación, hay un principio fundamental pero que ustedes no pueden ver.
La única cosa que ustedes no pueden ver, es ustedes mismos. Todo lo que ven es exterior de ustedes mismos y no tiene existencia más que porque ha sido soñado por otras conciencias que se han, ellas también, exteriorizado. Esta noción de a-conciencia no es una aniquilación, incluso si, efectivamente, del punto de vista de la personalidad, es una aniquilación. Pero son ustedes quienes tienen la entera Libertad de decidir de quedar sometidos a las leyes (incluso si ustedes las han elegido) o de liberarse de toda ley, a fin de ser Libre y a fin de descubrir Vuestra Esencia, más allá de toda percepción. El Manto Azul de la Gracia, y sobre todo nuestra Presencia a vuestros lados, están ahí para eso. Sabemos (porque nosotros lo vivimos con ustedes) que muchos de ustedes nos perciben y esta Presencia no es una Presencia que utiliza el mental, no es una Presencia que va a hacerles discursos, sino es una Presencia amante, es una Presencia que los invita a ese Pasaje, que los invita a esta Resurrección. Es una Presencia que les muestra que no hay ninguna separación y esta Presencia se las arregla sin palabras. Es simplemente un Resplandor, es simplemente un contacto que puede desembocar si ustedes lo aceptan, en los mecanismos que han sido nombrados Comunión, Fusión, Disolución.
Y es (en esta Disolución) precisamente cuando ustedes aceptan de no ser este cuerpo, igual que aceptan no ser ese Manto Azul que se deposita sobre vuestros hombros (incluso si eso puede inducir dolores o alteraciones de la percepción de algunas partes de vuestro cuerpo) que es la única manera que tienen de darse cuenta que ustedes existen independientemente de tal parte de vuestro cuerpo, que existen independientemente de las relaciones de las que están acostumbrados en el juego de las personalidades de esta vida. Entonces, poco a poco, por toques sucesivos, van a descubrir ciertos estados, descubrir ciertas experiencias, vivir ciertos Samadhi. E incluso todo eso (como BIDI les ha dicho, en un momento dado), hay que aceptar dejar todo, hay que aceptar renunciar a esas percepciones, a esta Conciencia, para descubrir que ustedes existen, fuera de todo cuerpo, fuera de toda Dimensión y que esta existencia es la verdadera “quien yo soy”. Y es ahí que está esta Morada de Paz suprema.
Porque encontrando eso, encuentran lo que ustedes Son, lo que han sido siempre y lo que serán siempre, independientemente de este cuerpo, independientemente de las proyecciones y de las relaciones que pueden estar establecidas, aquí sobre este mundo donde ustedes están. Eso es muy exactamente lo que llega pronto y cuando digo pronto, les hablo en términos humanos, porque eso llega a nivel colectivo y el conjunto del sueño y de las interacciones de los sueños de unos y de otros, van a disolverse, en totalidad. Porque la Luz, en su Inteligencia y en su regreso (si puedo expresarme así), va a dejarles ver, más allá de los ojos, más allá del Éter, el Corazón del Corazón, va a dejarlos establecer en esta Beatitud total donde no puede existir ningún deseo, ninguna proyección y ninguna conciencia. Es muy difícil poner en palabras lo que ustedes Son, lo que nosotros Somos, pero es fácil aproximarse a la esencia, a través de la Vibración, a través de la Luz misma, y sobre todo a través de la Paz, a través de la Morada de Paz Suprema.
Todo esto (ustedes se darán cuenta, quizá, para muchos de ustedes) se vuelve cada vez más intenso, cada vez más solícito y cada vez más acaparador, si puedo decir. Ese es el Anuncio (para ustedes, para los que lo viven) de una inminencia y la inminencia, es esta Revolución, esta Reversión, esta Basculación, que va a permitirles revelar, en totalidad, esta Verdad. Durante este período, como eso ha sido dicho, ya, piensen en llamarnos, piensen en Comulgar entre ustedes, entre nosotros. No hay otra manera de verificar que no hay separación. No hay otra manera de desaparecer a sí mismo, de desaparecer en el otro, de desaparecer en el Sol, de desaparecer en los elementos. Entonces, desde luego, para la personalidad, eso puede ser llamado un drama, eso puede ser llamado la pérdida. Pero ¿cómo pueden ustedes perder sea lo que fuere cuando reconocen lo que ustedes Son, lo que ustedes siempre han Sido y lo que Serán siempre? Desde luego, hay una aprensión porque lo desconocido asusta, porque lo desconocido representa un Pasaje, una ocultación de algo. Pero lo que se descubre, lo que se descubre y se revela, en esta ocasión, hace desaparecer, muy rápido, este principio de ocultación. Solo el apego y los apegos, una vez más, son los frenos, pero los frenos que no pueden mantenerse delante de lo que ustedes Son, en toda Eternidad. El Canal Marial, percibir el Manto Azul de la Gracia, o percibir la Onda de Vida, así como percibir las diferentes manifestaciones Vibratorias, los conducen a vivir una conciencia (cada vez más a menudo, y de manera cada vez más importante) diferente.
Pero recuerden que ustedes van cada uno a vuestro ritmo y que no hay que juzgar de cualquier progreso porque de hecho ustedes no avanzan, no retroceden: ustedes paran de moverse, es diferente. Paran de exteriorizarse, de proyectar. En ese momento, ustedes descubren, efectivamente (como eso ha sido dicho hace poco tiempo), que no hay ni distancia ni separación entre interior y exterior, y que esta visión (cómoda hasta un cierto punto) incluso, ella también, va a desaparecer, poniendo fin a toda división, poniendo fin a toda separación de la Conciencia, y poniendo fin a la Conciencia misma. No hay ninguna desaparición: ustedes estarán siempre ahí. Simplemente, las circunstancias de quienes ustedes son les aparecerán profundamente diferentes. Pero más allá del choque y de la aprensión, la beatitud será tal, que en ningún momento tendrán la idea incluso de volverse para atrás, en ningún momento tendrán la idea incluso de recrear algo a nivel de una proyección de lo que sea. Es a lo que ustedes están prometidos, es a lo que llegan: este espacio donde no hay más movimiento, donde no hay más tiempo, donde el tiempo se confunde con el espacio, donde no hay más cuerpos separados, no hay más conciencia otra que la vuestra, que se apaga por sí sola y los hace abrasar (en un abrasamiento final ligado al Fuego del Espíritu, al Fuego del Cielo) la totalidad de lo creado, de lo increado.
El Amor es eso, el Amor es ese Fuego. El Amor no es un sentimiento. El Amor no es solamente el hecho de servir o de mostrar a los Hermanos y a las Hermanas lo que ustedes son, de testimoniar, sino de Irradiar este Amor que ustedes Son. Eso pasa de palabras. Eso pasa de todo comentario. Porque, cuando ustedes están realmente inmóviles, cuando sueltan prenda, cuando quedan tranquilos, cuando Abandonan el Sí e incluso el sentido de todo “Yo Soy”, entonces, en ese momento, la Verdad estalla. Estalla y hay, en ese momento, una reconexión, un reconocimiento inmediato que hace, en ustedes, el efecto, yo diría, de una bomba, es decir que ustedes encuentran, realmente, lo que ustedes Son, que, de hecho, nunca había desaparecido. Recuerden que es siempre la persona y la personalidad que busca algo, incluso a nivel de la espiritualidad. Ustedes imaginan que hay algo que encontrar, imaginan que hay un camino, imaginan que hay modelos, imaginan que hay un dios, imaginan que hay diablos, imaginan que hay Sombra, pero eso no es más que el resultado de una proyección de la conciencia.
El Amor nunca se ha movido: nunca ha tenido necesidad de crear lo que sea. El Absoluto es eso. Imaginen que hay una fuente de donde provendría la Luz y esta Luz les parece lejana, viniendo desde lo más recóndito de la galaxia, emitiendo una forma de distancia, pero eso no ha sido nunca separado, nunca ha tenido distancia. Entonces, desde luego, no son más que palabras que hay que probar y vivir, en ustedes, no como una creencia, una vez más, sino simplemente, aceptándolo, abandonando toda veleidad de sea lo que fuere. Es en ese momento, y solamente en ese momento, que ustedes se vuelven Transparentes. Es en ese momento que desaparecen, realmente (como eso puede llegarles en algunas de vuestras experiencias), que ustedes descubren, en totalidad, la Verdad. La Libertad está ahí: no hay otra Libertad. Todo el resto no son más que libertades temporarias que no merecen llevar el nombre de Libertad, puesto que están sujetas a un principio y a un fin.
El Amor no tiene ni principio ni fin. La Luz no tiene ni principio ni fin. No hay evolución, no hay involución, hay simplemente (como se los ha dicho BIDI) juego de roles y de gente que, jugando esos roles, se han identificado a esos roles. Hay un observador y, más allá del observador, están Ustedes, lo que ustedes Son. Y lo que ustedes son es este Amor y esta Luz. Así pues si ustedes Son eso, ¿Cómo imaginar que hay algo que buscar? Hay justamente una detención de toda búsqueda, una detención de toda investigación, una detención de toda veleidad de comprender, porque (como BIDI les ha dicho) ustedes no pueden, en ningún momento, comprender lo que Son.
Hay que hacer cesar todo sistema de conocimiento porque todo conocimiento no los acerca a nada en absoluto. Como lo decía BIDI: todo conocimiento es solo ignorancia. Reconocer eso, es volverse el Conocimiento. Entonces el conjunto de los elementos que son llevados a vuestra conciencia, aquí, sobre este mundo, van a estremecer ampliamente un cierto número de convicciones. Desde luego, ese estremecimiento de esas convicciones puede generar aprehensiones, miedos. Es en esos momentos que tendrán que recordar que nosotros estamos aquí. Y ustedes lo saben porque muchos de ustedes, en vuestras noches, en vuestras meditaciones, en vuestros Alineamientos, nos sienten, incluso si nosotros no podemos intercambiar palabras. El intercambio es mucho más importante para la Conciencia misma. Y ustedes van a darse cuenta, poco a poco: no van a poder hacer más diferencia entre nosotros y la Comunión con quien ustedes establecen. En ese momento, realizarán la Fusión-Disolución. No sabrán más si ustedes son esa personalidad, si son MARIA, si son un Arcángel, si son el Sol, si son el viento o uno de los elementos que recorre la Tierra, porque no estarán más identificados a lo que sea. Comprenderán, en ese momento, que, en ese estado (que es más allá de todo estado), hay una Alegría inefable y que no están limitados por absolutamente nada. Es a eso que son llamados, es a eso que nosotros los llamamos, es a eso que la Luz los vuelve a llamar: Ser lo que son ustedes, más allá de toda apariencia. Ser Amor y Luz, es eso. No perder el tiempo, como lo diría BIDI, en las percepciones, no perder el tiempo en todas esas manifestaciones que, sin embargo, son vividas como reales. Que vuestro cuerpo les parezca desaparecer en uno de sus partes, que este cuerpo los haga sufrir, o que ustedes sientan una gran Alegría al mirar una flor, el Sol, eso no cambia nada: no son más que percepciones que desaparecerán, un día u otro.
Lo que ustedes Son no puede desaparecer. Lo que ustedes Son nunca ha desaparecido. Es a eso que son llamados. Entonces, sí, ¿quién son ustedes? Ustedes no son nada de lo que perciben. No son nada de lo que piensan. No son nada de lo que vuestra conciencia les dice. No son absolutamente nada de todo lo que ustedes llevan a cabo en vuestra vida. Son más allá de esta vida. Son más allá de este mundo. Son más allá de toda Dimensión. Son incluso más allá de un origen estelar que sin embargo existe. Pero ustedes Son mucho más que eso. Hay como una revelación y un descubrimiento y eso está en marcha, desde luego. Ella no concierne solamente lo que ha sido llamado los Ancladores, los Sembradores de Luz, los Despiertos, los Liberados, sino ella concierne toda la Tierra porque hay plazos y eso, los grandes Seres les han hablado y les volverán a hablar, como SERETI, como los Ancianos, como el Comendador. Por eso, hay que acoger todo esto, con el alma de un niño, es decir sin interrogación, sin preguntas. Acoger es la palabra justa porque, en la acogida, hay Transparencia. Hay la voluntad de no retener nada. No hay más voluntad, en definitiva. Hay justo esta vacuidad, ese hecho de quedar tranquilo y eso, no hay necesidad de meditar durante meses, años: eso se produce en el espacio de un instante de vuestro tiempo, sobre esta Tierra. Y eso va a volverse cada vez más evidente, para un número siempre más grande de Hermanas y de Hermanos que están sobre esta Tierra, todavía. Entonces, lo que ustedes Son está para vivir: no hay ninguna palabra.
Yo terminaré estas palabras para Comulgar con ustedes, si lo quieren bien, todavía más profundamente, todavía más íntimamente, poniendo fin a toda distancia entre nosotros. Les propongo esto porque es esto lo más importante. Las palabras que he pronunciado no están destinadas más que a llevarlos a este punto y este punto, está aquí donde estamos enseguida. Es aquí donde vamos a vivir lo que somos, y que yo les propongo, y que yo deposito a vuestros pies, y en vuestro Corazón. Entonces, si lo quieren bien, en esta Paz, acojámonos, sobrepasémonos, disolvámonos.

… Compartiendo el Don de la gracia…

 Y yo terminaré con esta frase: llegue lo que llegue a esta personalidad, llegue lo que llegue a este mundo, recuerden que ustedes no son nada de todo eso. En ese momento, olvídense, olvídense todo, con el fin de encontrar la Verdad.

… Compartiendo el Don de la gracia…

Yo soy MA ANANDA MOYI. Yo soy Ustedes. Nosotros somos Amor. Somos Uno. Somos Absoluto. Yo nos Amo. Estén en Paz y en Alegría. Bendiciones a ustedes. Yo no los dejo. Yo quedo En ustedes. ¿Quién son ustedes?


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