martes, 11 de septiembre de 2012

NIEVE 1 DE SEPTIEMBRE DE 2012

1 de Septiembre del 2012 NIEVE Autres Dimensions



www.autresdimensions.com
Canalizado por: Jean Luc Ayoun
Transcripción: Véronique Loriot

Traducción: Amparo Iribas



NIEVE


1o. septiembre 2012


Mi nombre es NIEVE. Hermanos y hermanas, acojámonos en la Alegría del Gran Espíritu.


… Compartiendo el Don de la gracia…


Yo vengo a proseguir, con ustedes, en el mismo eje que lo que dio el Anciano (ndr: SRI AUROBINDO) que me ha precedido. Yo les he hablado, muchas veces, de la naturaleza, de su rol, de los Elementos y de los Jinetes. El Gran Espíritu los llamará, cada vez más, y la Tierra los llamará, cada vez más, como lo ha dicho el Anciano. Y este Llamado va a resonar en el fondo de ustedes y, resonándolo, va a conducirlos a buscar las condiciones más propias para estar en Paz y por tanto, Estar Aquí, Presentes y en Paz, para vivir eso.


En el momento donde uno de los Elementos los llame en ustedes, reúnanse con él. Aléjense, en esos instantes, de todo lo que es artificial, creado por el Hombre, que eso sea la piedra de vuestra casa, que sea la electricidad de vuestras casas. Despójense, durante algunos instantes, de todo lo que no es natural. Velen por estar acordes, en esos momentos, a la Tierra, al Cielo y sus Elementos. Si es de día, busquen la luz del día. Si es de noche, respeten la noche: no enciendan la luz eléctrica. El Anciano les ha dicho que los lugares de vuestra cabeza los llamarían. Y si ustedes son llamados por uno de los Elementos, reúnanse con él, incluso si es por algunos instantes. Si el agua los llama: vayan al borde del agua. Si la Tierra los llama: estírense sobre la tierra. Si el Aire los llama: busquen el aire de los árboles. Si el Fuego los llama, y si el Sol está ahí: mírenlo. Si es de noche, y si tienen la posibilidad, enciendan un fuego o una llama de vela. Respeten el Llamado de los Elementos porque ellos vienen a despertarlos donde ustedes estén.


Es en estas circunstancias naturales que ustedes estarán lo más directos para responder al Cielo y a la Tierra. Porque hay que prepararse, como la Tierra y el Cielo se preparan y los preparan. Respeten también, según el elemento que los llame, el Elemento de la naturaleza que ustedes vayan a ingerir y a comer, de la misma manera. Si el Agua los llama: beban mucha agua. Si el Fuego los llama: coman más caliente. Si el Aire los llama: coman más bien lo que crece en la altura. Y si, por fin, la Tierra los llama: coman lo que crece en la tierra. Es una lógica que apunta a hacerlos encontrar vuestras raíces: del Cielo y de la Tierra, que apunta a prepararlos, como la Tierra y el Cielo se preparan. Respeten eso. E incluso si les parece no poder respetarlo entonces, pregúntense lo que es capital, para ustedes, en esos momentos.


Busquen la tranquilidad y además, instálense, ahí, sin buscar nada, sin pedir nada, sin esperar nada. Simplemente estar presente, Ahí. Consciente de vuestra propia conciencia, mecido por el Elemento que los ha llamado, respondiendo al Llamado del Cielo y de la Tierra. Ustedes verán muy rápido la diferencia, si ustedes responden al Llamado en vuestro lugar donde ustedes viven, con respecto a si ustedes responden el Llamado en la naturaleza. Cualquiera sea el tiempo. No hay necesidad de mucho tiempo, pero tomen ese tiempo. Ningún Elemento, incluso el más intenso, puede alterarlos, de ninguna manera, porque él los ve. Porque el Elemento de la Tierra, el Elemento de vuestro cuerpo, el Elemento del Cielo, es el mismo Elemento que rodea al Gran Espíritu. Simplemente, su forma, su textura, no es la misma, pero es la misma cosa. Otórguense ese tiempo. Otórguense ese tiempo, para estar Ahí, sensibles al Cielo y a la Tierra, entre el Cielo y la Tierra.


El pedido del cuerpo será seguido, si ustedes lo aceptan, de un Llamado de la conciencia incomparable donde el Gran Espíritu estará ahí. Si vuestras condiciones de vida, de trabajo y de ocupación, no les permiten reunirse con la Madre Tierra, entonces recreen, en vuestra casa, lo que puede representar los Elementos: una copa de agua, una llama de una vela, una flor o una planta, ventilen. La representación (que habrán adoptado) del Elemento actuará porque el Elemento del Gran Espíritu es Inteligente, como la Luz, y vuestra intención de representar este Elemento será verdaderamente seguida de la acción del Elemento. Este cuerpo los llama a la Luz. Los llama a la Tierra y los llama al Cielo. Colóquense entre el Cielo y la Tierra. Colóquense en los Elementos. Y muy rápido, ustedes verán los beneficios y los efectos.


Más que nunca, el tam-tam de la Tierra va a resonar, en ustedes, porque este cuerpo pertenece a la Tierra. Más que nunca, el tam-tam del Espíritu va a resonar, en vuestro espíritu, porque vuestro espíritu viene del Cielo. Si ustedes respetan eso, entonces se respetarán ustedes mismos, y el Gran Espíritu estará de acuerdo con vuestro espíritu, liberándolos de lo que es necesario, en Espíritu y en Luz, para sacar adelante lo que sucede. Ustedes constatarán muy rápido que, si el medio ambiente en el cual están es pacífico, estarán cada vez más Aquí, y cada vez más Presentes. A la inversa, si el medio ambiente es contrariado, no está de acuerdo con los Elementos, entonces ustedes constatarán también, muy rápido, que eso es más difícil para ustedes.


Los Elementos tienen cosas que decirles: de ahí donde ustedes vienen, de ahí donde ustedes van. Los Elementos les hablan y, en esos Elementos, nosotros estamos más fácilmente con ustedes. Hay un Llamado en todas partes. Nuestro Llamado. El Llamado de los Elementos. El Llamado de vuestro cuerpo y de vuestro espíritu. A ustedes les corresponde responder. Y si ustedes no pueden responder, miren bien lo que se levanta, en ustedes, para no responder y actuar con el fin de estar Aquí. La intensidad del Cielo y de la Tierra y del Gran Espíritu los llama, más que nunca a estar Aquí. Les corresponde a ustedes decir y mostrar lo que es más importante para ustedes.


¿Van a responder al Llamado de vuestro ordinario o van a responder al Llamado de lo extraordinario? Vean esto con cada vez más claridad, cada vez más contraste e iluminación. Ustedes van a estar, de todas formas, cada vez más lúcidos de los consejos que yo les he dado. Eso va a aparecerles cada vez más claramente porque es evidente. Este cuerpo pertenece a la Tierra. Vuestro espíritu pertenece al Gran Espíritu. Y cuando el Gran Espíritu y la Tierra se despiertan, es la hora también, para ustedes, de Despertarse definitivamente. Escuchen los Elementos. Ellos les permitirán oír, todavía más claramente, los que los acompañan a vuestra izquierda. No es cuestión de dimitir de sea lo que fuere que ustedes juzgarían importante en vuestra vida, sino, más bien, de encontrar el tiempo necesario para responder a esos Llamados. La acción de los Elementos, en ustedes, desde luego, en otros momentos, les dará el impulso para reajustarse totalmente, con la más grande de las claridades sin ninguna duda posible.


Pero en primer lugar es necesario que los elementos hayan obrado, en ustedes, para finalizar vuestro Encuentro con ustedes mismos. La Tierra y la naturaleza son vuestras aliadas para nuestro Encuentro y para vuestro Encuentro. Es también la mejor manera de no dejarse arrastrar por los pensamientos, por las emociones, por los apegos, por los miedos. Los elementos de la naturaleza serán de una ayuda considerable, cada vez más, cualquiera sea la intensidad de los Elementos, en ustedes, como en lo que ustedes observarán. No teman nada. Si ustedes encuentran los Elementos, ellos les hablarán, a su manera, y ustedes los comprenderán. No duden tampoco en llamar esos Elementos, en Encontrarlos, ahí donde ellos están, pero también a llamarlos. Vayan a su contacto, a su encuentro, y oigan su respuesta. Lo que sucede, en ustedes, sucede tanto en el árbol como en el agua, y ustedes tienen cosas que decirse. Ustedes sacarán de eso una ayuda considerable. Es la mejor manera de respetar este cuerpo como el Espíritu que ustedes Son, y de poner todo en armonía, en resonancia perfecta con el tam-tam de la Tierra y el tam-tam del Cielo. Yo no tengo más otras palabras para transmitirles. Pero, en cambio, estoy dispuesta a responderles si hay interrogaciones complementarias a lo que yo he dicho.


Pregunta: ¿el Llamado de los Elementos puede hacerse por los Triángulos de la Cabeza, ligados a los Elementos?


Se hará exclusivamente así (ndr: ver la rúbrica "protocolos/las 12 Estrellas de María").


Pregunta: ¿cómo llamar los Elementos?


No hay técnica, mi Hermana. Solo el Corazón llama los Elementos. Solo cuando el Corazón llama, los Elementos responden. No vas a imaginar construcciones en tu cabeza: llama simplemente. Es tan simple como eso. Nosotros Estamos y los Elementos Están. Es Todo.


Pregunta: ¿sería más beneficioso vivir en el campo?


Mi Hermana, yo te respondería que si tienes la oportunidad, vive bajo una carpa. Pero, desde luego, yo concibo que eso no es realizable para ustedes. Las paredes de vuestras casas los protegen y los encierran. El que ose estar en contacto con los Elementos, en su noche, les sacará todos los beneficios. Pero, desde luego, eso es realizable para pocos de ustedes, por diversas razones. Pero la pared de una casa, en la naturaleza, es menos perjudicial que la pared de una casa en una ciudad.


Pregunta: ¿hay que responder al Llamado de la Naturaleza, la noche, cualquiera sea la hora de la noche?


Yo te responderé, mi Hermano, que te corresponde a ti de ver. Hazte la pregunta a ti mismo: "¿debo yo responder o no?". Y ve lo que sucede, en ese momento.


Pregunta: ¿el llamado al Elemento debe hacerse de manera general o específica?


Esto de lo que yo hablé es específico e individual, por el instante. Cuando el Llamado de los Elementos se volverá colectivo, ustedes no tendrán más que hacerse preguntas.


Pregunta: ¿se debe llamar prioritariamente al Elemento que nos plantea problema en nuestro cuerpo?


El Llamado de los Elementos no es función del Elemento faltante, o en exceso, o a desplegarse, sino, por supuesto, de las circunstancias de la interacción entre vuestro cuerpo de energía y el cuerpo de Luz.


Pregunta: ¿se puede llamar los Cuatro Elementos todos los días?


Mi Hermano, ¿quién ha hablado de los Cuatro Elementos, y quién ha hablado de todos los días? Yo he dicho que había que respetar el Llamado del Elemento. Ustedes pueden llamar los Elementos para Encontrarlos. Pero no llamen demasiado rápido para encontrar los Cuatro Elementos al mismo tiempo.


Pregunta: ¿una estructura en vidrio, como una veranda, es tan bloqueante a nivel de los Elementos como las paredes de una casa?


¿El vidrio está constituido de qué? De plomo. Es por tanto, en lo que concierne los Elementos y el Llamado de los Elementos, limitante. Menos que una pared de piedra. Menos ustedes pongan una densidad entre ustedes y la naturaleza, en esos momentos, mejor es. Incluso si eso no es más que algunos minutos, va mejor algunos minutos en la naturaleza, para Encontrar el Elemento, que muchas horas dentro.


Pregunta: ¿en respuesta al llamado de un Elemento, los tres Puntos del Triángulo concerniente de la cabeza van a activarse al mismo tiempo?


Los tres Puntos o toda la zona. Ustedes tienen cuatro zonas: por encima de la oreja izquierda, en la parte delantera, en la parte de atrás y por encima de la oreja derecha. Tengan en cuenta que el Elemento privilegiado, en ese momento, es muy a menudo el Aire, porque es ahí que está el Canal Marial. Pero para otros Hermanos y Hermanas, es la Tierra o el Agua y el Fuego. Pero los Elementos son cambiantes: no son siempre los mismos.


Pregunta: si el Elemento Fuego llama, ¿hay que mirar el Sol, con los ojos abiertos?


Yo nunca dije eso. Miren el Sol, con los ojos cerrados, por supuesto, excepto en sus primeros rayos, en sus últimos rayos, salvo si ustedes tienen la certeza que el ojo no arriesga nada. La llama de la vela es la Luz del Sol, en la casa, y el Fuego.


Preguna: la noche, ¿por tanto hay que iluminarse mejor con una vela?


Yo no he dicho exactamente eso. Yo hablé de la luz de la vela, al momento del Llamado del Fuego, nada más.


No tenemos más preguntas, le agradecemos.


Yo soy NIEVE y los saludo, en el Amor y la Paz. Que el Gran Espíritu los acompañe. Hasta pronto.

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