lunes, 29 de septiembre de 2014

MIKAËL 29 DE SEPTIEMBRE DE 2014 (por Fetnat)


Yo soy Miguel, Príncipe y Regente de las Milicias Celestiales.

Bien amados hijos de la ley del Uno, que la Paz, y el Amor y la Libertad auténticos estén en vosotros.

Yo vengo, en este día, acompañado por el conjunto de la vibración de las Presencias de los Mundos Unificados y, sobretodo, yo vengo como Cristo-Miguel, hoy, no tanto con palabras, no tanto con discursos, más bien, por nuestra presencia en comunión, en Unidad y en Verdad.

Yo vengo a lanzarles una última llamada, esta llamada no es nada más que una llamada para reencontrarse , tal como vosotros sois, reencontrarse tal como vosotros siempre fuisteis, para además de todo lo que puede existir todavía en este mundo como obstáculos o como alegrías, hoy, más que nunca.

Vosotros sois convidados a abrir las puertas de vuestro Templo para no depender más de las circunstancias engañosas establecidas en este mundo.

La Vida fluye de nuevo, sin límites y sin frenos, sin cualquier posibilidad de vuelta.

La Vida que está aquí es aquella de la Eternidad, que os enfrasca y os pide renunciar, no como una renuncia a la Vida, más bien, como una renuncia a lo que es falso, a lo que no es eterno, a lo que no es la Verdad, para alejarlos de toda suposición, para alejarlos de toda creencia y para alejarlos de toda contingencia.

Yo os convido, por tanto, hoy, por la potencia del Amor, por la potencia del Cielo y de la Tierra, al fin reunidos, al fin reencontrados, para ser real y auténticamente lo que vosotros sois, para alejaros de toda apariencia, de todo parecer y de toda construcción ligada a las cadenas de este mundo.

La Libertad no es una libertad de este mundo, más es, vosotros constataréis, una libertad interior, que la mayoría de los marcadores y la mayoría de los testimonios son vuestras capacidades para establecer la Paz, para establecer la Alegría, para establecer la serenidad, para vivir realmente, no más como una fotografía, dentro de los límites, para vivir en ese mismo cuerpo la eternidad que os es prometida, que os es debida, es vuestro Derecho de nacimiento, más allá de vuestro nacimiento en este mundo.

Asimismo asociado al conjunto de los Arcángeles, de los Ancianos, de las Estrellas y el conjunto de Confederaciones, aquellas, y claro, de los Mundos Libres Unificados, asimismo como aquellas que se juntaron y nos reencontraron recientemente, para la mayor gracia de la Luz, de la Unidad y del Amor.

Yo os convido, y nosotros os convidamos a dejar caer, real y concretamente, todo lo que vosotros pudisteis ver durante estas semanas transcurridas y anunciadas por Metatrón, concernientes a los espacios de vuestros cuerpos como de vuestra vida, en la cual no pueden existir resistencias, reticencias, y a veces negativas de la Luz.

Esto no es para juzgarlos, y menos para condenarlos, más, bien para liberarlos de los obstáculos para su Eternidad.

Los impulsos de Luz Metatrónica, a partir de vuestro Sol, permitirán, en este día, la realización de la Gran Obra, es abrir, en fin, la última etapa, llamada Obra en Blanco, tal como lo había descrito un Arcángel específico, en un momento dado, concerniente al Conocimiento.

Hoy, no os perdáis más en el conocimiento, cualquiera que sea, de vuestro pasado, o de un futuro.

La Vida es, en el presente.

Ella está aquí, en el presente, ella no está más en el pasado y ella no ha nacido todavía en el futuro.

Ahora, vosotros naceréis de toda la Eternidad; ahora, vosotros no estaréis presentes en el pasado, vosotros no estaréis en el futuro, como estáis en este instante presente, independientemente, del flujo lineal de su tiempo, en este mundo.

El retorno a la fuente y el retorno a su filiación, y el retorno a vuestra libertad integral como soberano integral de vuestra consciencia, se deja a vuestra consciencia.

Vosotros estáis posicionados y estaréis cada vez más, en el espacio y en el tiempo que sea para cada uno el más apropiado para provocar eso y que ya está presente en este momento.

No hay que luchar, no hay, tampoco, que capitular, más hay, simplemente, que Ser, hay, simplemente, que ver, mirar, dejarse atravesar, dejarse perforar, si esto fuera necesario, por la espada de la Verdad, la mía, aquella de Cristo o aquella de cualquier entidad perteneciente a la Luz Vibral y a los Mundos Unificados.

Numerosos de vosotros, a través de vuestros cuerpos como a través de vuestros sueños, como a través de vuestras experiencias colocasteis, durante este período de siete semanas, lo que restaba por resolver, a transcender, a superar, a estabilizar, a curar.

Hoy, numerosos de vosotros, incluso sin conocernos, reconocéis lo que se desarrolla, tanto en su espacio íntimo como en su espacio ambiental.

El tiempo no es más para palabras, el tiempo no es más para discursos, el tiempo es para la acción, es la única acción posible, situarse en la corrección del corazón, la Humildad, la Simplicidad en el Amor para consigo mismo, para con la Vida, como para con cada uno de vosotros.

Vosotros retendréis los momentos en que os encontráis en este mundo, el lugar real de vuestra consciencia, no en relación al origen, no en relación a un futuro, más, bien, como lo que es vivido cuando la Vida está aquí y cuando ella os muestra los propios eventos, personas y cosas, tanto agradables como desagradables, y las que vosotros enfrentáis, no en una postura de adversidad o de reacción, más bien en una postura de comprensión, de adquisicencia y de Amor.

Las lecciones, los aprendizajes y las experiencias se tornarán, como vosotros constaréis, cada vez más intensos, cada vez más potentes, que conciernan a vuestros estados de ánimo, que conciernan a vuestro planeta y el lugar donde vosotros estáis, aquí, donde vosotros estáis, que conciernan a vuestros hermanos y hermanas que encontrarán la Luz, como los que proseguirán el camino que no está iluminado, poco importa, el Amor es el mismo.

La Libertad consiste en colocar el Amor por todas partes, colocar el Amor al frente, sin que nada más siga, sin que haya nada escondido, sin que haya nada oculto.

Presentaos desnudos porque aquel que viene a lavar vuestros vestidos en la sangre del cordero, en la sangre del sacrificio es aquel que os libera, porque vosotros sois vosotros mismos, liberados por su presencia, por su consciencia, pero que vosotros sois.

Vosotros retornaréis a la Vida, con más o menos facilidad, con más o menos evidencia.

Nada hay a juzgar, nada hay a esperar ni a condenar, hay apenas la acción de Ser, no hacer, no parecer, más, si, la evidencia del eterno presente.

Nosotros estamos a su lado, como estamos en vosotros.

Vosotros sois ahora cada vez más numerosos a acogernos, a recibirnos a escucharnos, a comulgar desde ahora.

Aquí se encuentra, como fue explicado durante numerosos años, la posibilidad de recuperarse, integral y completamente, aquí está la posibilidad de encontrar, en fin, lo que vosotros sois, en Verdad, sin ningún obstáculo de ningún orden ni de ninguna naturaleza que sea.

Tengan la humildad y la fuerza de abandonarse a Él y, por tanto, a vosotros.

Vosotros que sois Él, y Él es vosotros.

Nosotros estamos desde ahora, en una intimidad en una proximidad tal, que esa Verdad os aparecerá como la única plausible, como la única evidencia a vivir, la única evidencia a manifestar, cualquiera que sea el precio, cualquiera que sea la Alegría o cualquiera que sea el sufrimiento en eso.

Porque vosotros ya trascenderéis el sufrimiento y la Alegría, a partir del instante en que no os identifiquéis más con la persona, con sus límites, más a partir del instante en que vosotros penetréis, de una manera o de otra, que sea por la Onda de Vida, que sea por el Canal Mariano, que sea por vuestras comuniones entre hermanos y hermanas, que sea en la intimidad de vuestro corazón o de vuestra oración, o de vuestra meditación.

Todos en diversos grados, más con la misma verdad, constataréis lo que había que constatar, viviréis los que había que vivir para que la luz estableciese su reino en este mundo.

Vosotros no sois de este mundo, más estáis en este mundo; vosotros fijasteis la luz, plantasteis e irradiasteis esa Luz ; vosotros estáis, ahora, más o menos conscientes, más o menos despiertos a ese hecho de que vuestra naturaleza esencial es apenas Amor y Luz.

Todo lo que se manifiesta a vosotros se irá, su opinión y su primera mirada, al inverso de ese Amor y de esa Luz sois apenas juegos, sois apenas experiencias que se os permite, cada una a su manera, cada una a su modo, para aproximaros a lo que fue llamado el Centro del Centro, en el cual se manifiesta la Última Presencia y la Infinita Presencia, fuente de toda felicidad, de toda Paz y de toda Eternidad.

Estad atentos, únicamente, a las manifestaciones de la vibración, cualesquiera que sean, que conciernan tanto a la Onda de Vida como al Canal Mariano, o lo que vosotros llamáis chacra, Corona u hogar, todo eso, hoy, debe ser superado, simplemente por la evidencia y la pureza de la Consciencia Una, indivisible, portada y soportada por la Alegría, el Amor y la Verdad.

Habrá otras reuniones íntimas con cada uno de vosotros; vosotros seréis llamados, antes del llamamiento de María.

Numerosos de vosotros ya habéis vivido esa forma de llamado, que es una comunión directa con los Mundos Unitarios.

Toda la fuerza, yo repito, toda la potencia y todo el equilibrio para vivir lo que hay a vivir se encuentra en ese nivel

Ninguna referencia exterior, ninguna referencia educativa, ninguna referencia moral, ninguna referencia familiar o social os servirá de apoyo en relación con lo que propician la Luz, la Verdad y el amor.

Cualesquiera que sean las vibraciones, cualesquiera que sean las comuniones, cualesquiera que sean las palabras, cualesquiera que sean las alegrías, los dolores o los sufrimientos, vosotros sois la Eternidad, vosotros sois el Amor, vosotros sois la Verdad.

Es eso, más que cualquier otra cosa, lo que significa la palabra Apocalipsis.

Obviamente, y vosotros sabéis de eso, yo ya había anunciado durante las Bodas Celestiales las fases de desconstrucción que vosotros vivís en vuestras vidas, como lo podéis observar aquí, donde vosotros estáis o también, en otro extremo de este planeta, o desde el Sistema Solar, solo apenas se concluye lo que fue iniciado durante las Bodas Celestiales.

Hoy, como os fue dicho, la Tierra respondió al llamado de Cristo, así, podéis, entonces, regresar como Colectivo de Consciencia Unificada, como vibración esencial de filiación en relación a la Fuente.

Eso está en vosotros y es, antes que todo, su propia historia, la historia de la humanidad con todas sus versiones; todos los posicionamientos de cada alma, de cada vida en el curso de estos milenios tiene por resultante lo que vosotros vivís, observáis y manifestáis desde el 15 de agosto.

No os juzguéis, no juzguéis, quien quiera que sea, porque cada cosa, cada situación, cada persona, cada relación que vosotros tenéis entre sí o entre vosotros y nosotros, es la resultante y es el resultado, la conclusión, y el acto final de todo lo que vosotros emprendisteis en esta matriz.

Este episodio es el período de resolución kármico, más, también, de resolución del Amor, la Libertad y la Eternidad.

Entonces yo puedo apenas repetir esas palabras, tan fuertes y tan simples, que os fueron repetidas innumerables veces, que son la Humildad y la Unidad.

La Humildad no es apagarse, la Humildad es irradiar, no más pasar de las palabras, no más pasar por las emociones, no más pasar por las explicaciones, solo, simplemente, por la cualidad de ser, la cualidad de la Presencia, la cualidad de la Luz, la cualidad de la libertad, ni siquiera la que vosotros estáis aptos a manifestar a cada respiración, a cada inspiración, a cada expiración de esta vida.

No esperéis nada, porque nada hay que esperar, porque todo está consumado.

Yo os digo, en este día: preparaos, vigilad y orad, escuchad lo que nosotros tenemos que deciros, escuchaos unos a otros, porque de la escucha nace el Amor, porque de la escucha nace el compromiso y, sobretodo, de esa capacidad para ser transparente, en esa escucha nace la Libertad del Amor.

El Amor no es un esfuerzo, el Amor no es una búsqueda, el Amor no será, jamás, un conocimiento, cualquiera que sea.

Cristo dice: Cualquiera que sea los conocimientos de que vosotros os vestiréis, vosotros estaréis cargados apenas de pesos inútiles para el descubrimiento de su Eternidad.

Parad la búsqueda, parad la observación, contentaos en estar, plena e interiormente, en el instante presente, porque todo está allí: la Humildad, la riqueza, el Espíritu, la abundancia, la Luz, la Alegría, en resumen todo lo que hace la Libertad, todo lo que hace la consciencia como la a-consciencia.

Sed humildes y seréis grandes, sed felices, pero con la sonrisa del corazón.

Aquel que no obedece a una reacción o a una sugestión, sino a la naturaleza de su poder, porque solo el Amor hace fuerte, porque solo el Amor es eterno.

El conjunto de vuestras vivencias, tanto unas como las otras, os pone a la cara de eso.

No hay posibilidad de escapar a la realidad del Amor ni a la realidad de la Luz.

Es claro, este mundo vive y vivirá, cada vez más sobresaltos terribles, que son apenas el reflejo de los miedos de aquellos de sus hermanos y hermanas que no se atreven a ser lo que son.

Vosotros no podréis jamás convencer a esos hermanos y a esas hermanas por palabras, por explicaciones o por justificaciones, más, únicamente, por vuestra presencia amorosa, que no coloca cuestión alguna, que no vislumbra ventaja alguna ni inconveniente a cualquier relación.

Del mismo modo que innumerables de vosotros vivís, por el Canal Mariano o la Onda de Vida, comuniones con nosotros, nosotros os convidamos, desde ahora y esa será su mayor fortaleza, la de establecer comuniones, igual con un desconocido que pase por la calle, lo mismo con un jefe de Estado, no imponer, sino, simplemente, siendo, vosotros mismos, esa Verdad, ese Amor y esa Humildad.

De su reunión en este día, la acción cotidiana, perpetuará, descorrerá la irrupción, flagrante y evidente, en vuestras células, de lo que fue esperado, aguardado y temido.

Vosotros estáis en las últimas líneas de lo que había sido escrito, bajo el dictado de Cristo, a San Juan.

El último acto, la última cena, los últimos instantes, los últimos momentos en que el pasado pueda aparecer en vosotros, como una forma de expresión, como una forma de impaciencia, «¿Para qué preocuparse?».

Entonces, aprovechad esos momentos para ser lo que vosotros sois, cualquiera que sean las circunstancias de vuestro cuerpo, de vuestra vida, de vuestra billetera o de vuestras relaciones.

Vosotros no sois nada de todo eso, eso fue declarado.

Algunos de vosotros viviréis eso interiormente, otros, en parte.

Voy a terminar aquí mis palabras, por una efusión vibratoria, acompañado de Cristo.

Yo dejaré después, a uno de los Señores del karma que se expresará, así como también un poco más tarde, Gemma Galgani aportará, con su coloración que vosotros llamáis femenina, un llamado a la empatía, un llamado al Amor, un llamado a la Fraternidad.

Más no la fraternidad de los hombres, limitada, simplemente, por cuadros sociales y morales, sino a la fraternidad del Amor, que no conoce leyes, ni reglas, porque ella es la perfección y la evidencia.

Bien amados hijos de la Ley del Uno, en este instante, acompañado de Cristo, declaraos en comunión.

Yo soy Miguel Arcángel, que habla en nombre de Cristo-Miguel, Príncipe y Regente das Milicias Celestiales, y yo bendigo la Vida y el Amor.

Del mismo modo que Metatrón, por sus impulsos, está en vosotros, Cristo es despertado.

Yo os digo hasta ya, a cada minuto y a cada soplo, en su Eternidad.

Yo soy Miguel.

Transmitido por Fetnat

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